[Descripción de las imágenes: dos fotografías de la artista SWAN MEAT en las que aparece ella en el centro y su imagen se difumina con el fondo. En las dos fotografías se aprecia su figura de cuerpo entero resaltada por tonos rojos y anaranjados. En la primera imagen, la artista está de perfil y sositiene y levanta ligeramente con la mano una pistola dorada. En la segunda, la artista también se encuentra ligeramente de perfil pero mira directamente a la cámara].

SWAN MEAT: “A Battle Royale Whispers” mix + poemas



Descripción: mix “A Battle Royale Whispers”, de SWAN MEAT




No puedo quedarme quieta. Doy vueltas en mi cuarto como un leopardo con zoocosis, haciendo café instantáneo —mirando esas pequeñas piedras que flotan en leche y agua y luego desaparecen a instancias de mi cuchara como bricolaje de coral que se deshace por una ráfaga de la marea— tarareando melodías para más tarde en mi teléfono antiguo y roto, fumando cigarros por la pequeña ventana de mi baño donde he dejado un saco de huevos de araña colgando impasible, aunque me da miedo. Mamá, si estás leyendo esto, no te preocupes: tomo dos caladas y después se acabó, estoy demasiado aburrida para incluso terminar un Pall Mall, aún menos un poema. Las canciones son diferentes: ¿Has jugado alguna vez al Crash Bandicoot? Uno de sus ataques principales es este giro frenético y cenital, disparando las extremidades por todos lados. Esa soy yo ahora mismo con los tracks. Soy como ese niño pequeño holandés que se conecta a ese agujero del dique con su dedo, excepto que no es agua sino un repique monstruoso de MIDI lo que estoy frenando. Es decir, el silencio arde.

Nunca he servido para el interminable desarraigo del trauma como penitencia a los buenos dioses, mucho menos como un cincel con el que quizá dar forma a mi “identidad” como música o escritora o lo que sea; ¿no es suficiente ser correcta en lo que hago? Diría, aún así, que odio el confinamiento, porque me recuerda a cuando estoy en el hospital, algo que conozco muy de cerca. Intenta tú celebrar tu 10º cumpleaños con un tubo de alimentación que tiene de rehén a tu laringe y dime si un olorcillo a producto de limpieza no te pone de los nervios. Creo que por eso este mix y estos poemas son tan frenéticos; me siento atraída al breakcore, chiptune, drum & bass, cualquier cosa lo suficientemente rápida para evitar los vendavales de silencio. Un patrón de moiré es un tipo de interferencia de onda, la disonancia entre dos rejillas apenas ligeramente —es aterrador— desplazadas. Un anticore blast es el acto de pulir con un material el biselado de una jeringilla. Mi tercer poema, lo peor de todo, básicamente es sobre estar cachonda.

Ráfagas de Amen break, de fluido seminal, vidrio confitado, de sinusoides: si tengo que estar sola ahora mismo (y entiendo que debo), dejaque adorne mi pod-casa (o ataúd como en 'Neuromancer'), con el loco parloteo de una vida que es más real que real. Vida real, ya lo he olvidado.


Poemas



ODA 2 PATRÓN DE MOIRÉ:

Sí, he tomado la píldora roja: trago
Este shuriken circular cada cuchilla cubierta con crema de queso

La tela del coseno plástico de mi garganta
Irritada por un giro frenético: una araña, una pequeña

mano con manicura. La cuchilla debajo de cada punta francesa
lista para atacar como un X man. Un hada preservada

en ámbar en una jeringa. Una mosca dentro de una bombilla de tungsteno
que silba. Mi cerebro volviéndose un estofado de carne
debajo de una jaula de Faraday.  ¿Zumbido de tierra? Te tengo miedo.
Mi tasa de bits está agitandose, cagando artefactos.

Y al millón de otras
cosas aflautadas de mi lista digo: acostumbraos. No he

escuchado mi propia voz en semanas. Si una pastilla
puede ser una cresta de cuchillos una vacuna puede ser un sonido.

Que mi glosolalia tonta sea el desencadenante de la enfermedad.



Interludio:


“.... y solo ahora estamos volviéndonos otra vez lo suficientemente 
civilizadxs para que todo lo que queremos sea escuchar sonidos
continuamente. Esto será más fácil a medida que nos vamos adentrandoamos en este periodo sonoro. Nos apegaremos más al sonido”.

—LaMonte Young


Esta cita de LaMonte Young es rara. He comprobado que se ha hecho realidad lo contrario. No puedo estar en silencio, particularmente en “tiempos de cuarentena”. Me encuentro a mi misma con un podcast insípido de política o cultura parloteando en la matriz de mí igualmente insípida “comme il faut”  — a menos que esté haciendo mi propia música, en ese caso, tengo dolores — cuando estoy cocinando espaguetis por la enésima noche consecutiva, recogiendo pequeños parásitos capilares de mi alfombra, moviendo por la mañana el cúmulo de mi cuerpo de la cama a la ducha como la gran piedra de Sísifo, lo que quieras. Los momentos de silencio son espeluznantes y liminales, permitiendo a los chirriantes gusanos de la ansiedad roer mis sinapsis desde dentro, los gusanos por siempre atrapados en estas a medio camino como las últimas gotitas de té de burbujas en una pajita flexible verde neón; baba que se coagula en un flautín. ¿Qué puede ser esto sino un producto de la creciente atomización? En la medida en la que estoy menos con lxs otrxs es también la medida en la que me vuelvo cada vez menos y menos humana. No deseo una estimulación auditiva constante porque de alguna manera me haya vuelto más civilizada, más bien, mi primitivo cerebro reptiliano gruñe y chisporrotea y silba frecuencias fundamentales como si los acúfenos se volviesen sensibles. Esto es lo que lo significa el silencio, ahora: el horror ctónico de estar con unx mismx. Fuera los pájaros silban estúpidamente, mi estómago revienta a medida que el desayuno se convierte dentro de este en una mostaza pastosa. Sí, ya nadie se molesta en aplaudir a las 21:00 y oh, mira: la falla abierta de mi sombra. Suena como el cero.



ANTICORE BLAST:

Querido Robert Rich: odio los drones,
así que ni lo pienses. Querido Oppenheimer: que te jodan.

Soy discreta como yemas de codorniz que se tambalean en un wok ¿Quedarse dormidx con el sonido de la lluvia toqueteando una lata?

Como si. No puedo parar de reirme.
Solo después de ser golpeados se alisan los biseles —

Una corona de bayonetas que lascivamente contemplan un pedazo de masa
hasta la sumisión. Saca brillo a tu casco, pequeña jeringa,

engrasa tu carroza: Thunderdome aguarda y
en su llanta este coro de poros tararea tríadas menores,

labios fruncidos como un pez guppy, tuberías de sangre
en el fondo de neón de Blade Runner, este país

laberinto de recipientes. Leones succionan sus colmillos
Y los estómagos de los osos truenan como 808s sumergidos en silicona

pero tu eres heróicx y silenciosx y anhelante. De repente
no estoy enferma. Hormona pura, octava pura

entre cintura y cadera, muerte y sueño.
Perdóname por evitar el ruido blanco, la caja de un ventilador y rana de árbol,

esta miasma de viento desafinada. Quiero cantata, Stravinsky,
Merzbow, techno: con una piqueta encuentro una vena.



CHATELAINE:

después de Severian y Thecla de Shadow & Claw de Gene Wolfe

Mi corazón se agranda, es una filete

Y en tu celda eres tan pequeñx
Una mancha de pintura en un tigre de papel

Así que voy a enterrar la llave en un rollo de molleja:
qué es Urth sino un pedazo de barmbrack

deslumbrada en estrellas, pasas, piedrecitas—
Pecas en una mejilla amputada
colocadas como un diamante en montones de malva y hielo

Azúcar sobre cartón mojado
Un tumor aleopardado

Si esta mano amputada fuera tuya la besaría
y haría reticente el colegial en mí

quien antes de todo este tafetán crujiente,
este vantablack, esta mandíbula de fauna hace una escena del crimen

Si fuera mía la diseccionaría
Aunque solo he levantado tallos como lancetas
Entre médula y falange encuentra
esta cosa que me hace daño y hacer daño

y se estremece ante perros de tres patas, sus asimetrías
Y arráncalo como pelos sueltos haciendo alas de cejas extendidas de murciélagos
O de la cara, un crucifijo completo

Es siempre esta torsión arrugada
Siempre la acumulación de plaquetas en el eje
Siempre piel y hueso y el guiño de los agujeros

No puedo soportarlo. Diosa
cuando seas perdonada no me des las gracias

Mejor agradece mi inversión
Una licencia secreta por una disputa de sangre


Escucha a SWAN MEAT recitar los poemas en inglés en este audio.




SWAN MEAT es una productora, DJ y escritora de Washington D. C. que vive en Colonia (Alemania). Desde el comienzo del proyecto SWAN MEAT en 2016, ha publicado numerosos singles y remixes, así como cuatro EP´s: Bounty (PERMALNK), su tributo a la serie de videojuegos Metroid; “KNIFE SPLITS ICE”, una cinta en colaboración con el productor japonés Yoshitaka Hikawa; TAME (Bala Club), en la que combina lirismo vocal con cinematic string y arreglos de tambores; y el último, FLESHWORLD (Infinite Machine), en el que SWAN MEAT hace un tributo a los juegos de lucha de Yore con sintetizadores 8-bit. Desde que comenzó la cuarentena ha estado sacando música como parte de su proyecto 'Tearz Files'.